Cultura Tocuyanoide

Maíces diversos y contactos ambientales en Cueva La Capilla

Referencia: Jaimes, Arturo; Vargas, Diego; Becerra-Valdivia, Lorena et al. (29 de julio de 2026). “Late Holocene Maize Diversity and Cultural Remains from the Northern Neotropics: The Site of Cueva La Capilla, Venezuelan Andes”. Latin American Antiquity, First View, pp. 1–15. DOI: 10.1017/laq.2026.10188. Artículo completo

Región y cultura: noreste de los Andes venezolanos; tradición cerámica Tocuyanoide.

Aportación: combina datación radiocarbónica, arqueobotánica y ADN antiguo. Los restos de maíz se sitúan entre 395 y 460 d.C. y presentan distintas morfologías, compatibles con el uso simultáneo de varias variedades.

También se identificaron plantas procedentes de ambientes diferentes, lo que podría reflejar cultivos heterogéneos o intercambios a cierta distancia. El ADN de un tallo de maíz masticado confirma directamente la manipulación humana.


Cultura Tocuyanoide y maíz: difusión, cultivo y diversificación en el noroeste de Venezuela

Resumen ejecutivo

La relación entre la tradición arqueológica tocuyanoide y el maíz (Zea mays) puede analizarse hoy con mucha mayor precisión gracias a un hallazgo excepcional: los restos vegetales de Cueva La Capilla, en el estado Lara, estudiados mediante datación directa, morfometría y ADN antiguo. El trabajo publicado en 2026 por Arturo Jaimes y colaboradores constituye, hasta ahora, la evidencia arqueobotánica mejor documentada para relacionar directamente maíz y contextos tocuyanoides. En la cueva se recuperaron 24 raquis o fragmentos de mazorca, con una notable variación de 3 a 10 hileras, además de fibras de maíz y otros restos vegetales asociados a un contexto funerario. Un modelo cronológico sitúa el principal episodio de deposición aproximadamente entre 395 y 460 d.C. citeturn3view0turn3view2turn14search3

La importancia del conjunto reside en que no representa una única forma estandarizada de maíz. En una misma ventana temporal aparecen mazorcas pequeñas con caracteres morfológicos considerados relativamente ancestrales y otras de mayor número de hileras y morfología más derivada. Esto es compatible —aunque no lo demuestra por sí solo— con un paisaje agrícola en el que coexistían diferentes poblaciones de maíz, posiblemente seleccionadas para distintos usos o procedentes de redes de circulación de semilla. citeturn4view0

El ADN antiguo confirma la preservación de material genético de maíz, pero la cobertura es insuficiente para identificar con seguridad razas, haplotipos o relaciones filogenéticas concretas. Por tanto, no es científicamente justificable hablar todavía de una “variedad tocuyanoide” genéticamente definida. Una muestra produjo 97 posiciones SNP informativas y mostró afinidades parciales con diferentes accesiones modernas, pero los propios investigadores consideran que estos datos son demasiado limitados para una asignación poblacional robusta. citeturn3view2turn3view3

En términos históricos, el maíz tocuyanoide debe entenderse dentro de un proceso mucho más antiguo. El cultivo salió del ámbito mesoamericano miles de años antes y llegó tempranamente a Sudamérica, donde experimentó nuevas selecciones, mezclas y adaptaciones. Los estudios genómicos modernos y arqueogenómicos muestran que su dispersión no fue un único avance lineal norte-sur, sino un proceso de múltiples movimientos, intercambios y episodios de flujo génico. El occidente venezolano ocupaba una posición potencialmente estratégica entre los Andes, las tierras bajas tropicales, la cuenca del Orinoco, Colombia y el Caribe. citeturn15search3turn18search4turn13search0

La principal limitación es igualmente importante: no existen todavía series arqueobotánicas extensas de sitios tocuyanoides analizadas sistemáticamente mediante almidones, fitolitos, polen y ADN antiguo. Tampoco puede demostrarse por el momento qué técnicas concretas de riego, terrazas, asociación de cultivos o rotación se aplicaban al maíz documentado en La Capilla. Las hipótesis sobre agricultura intensiva y terrazas derivan sobre todo de modelos arqueológicos regionales, no de una asociación directa con las mazorcas de la cueva. citeturn16view3turn4view1

Definición, cronología y espacio tocuyanoide

“Tocuyanoide” no designa necesariamente una etnia homogénea, sino una tradición arqueológica reconocida principalmente a través de estilos cerámicos, asentamientos y conjuntos materiales del occidente venezolano. Además, la bibliografía utiliza el término con distintas escalas. La denominada tradición o serie Macro-Tocuyanoide puede abarcar buena parte de los períodos II y III de la secuencia de Cruxent y Rouse, aproximadamente desde 1050 a.C. hasta 1150 d.C., mientras que el estilo Tocuyano diagnóstico se ha situado de manera mucho más restringida, aproximadamente entre 400 a.C. y 400 d.C. Esta diferencia explica aparentes contradicciones cronológicas entre publicaciones. citeturn4view1

El núcleo de esta tradición se encuentra en el noroeste de Venezuela, especialmente en Lara y la depresión de Quíbor, pero sus relaciones materiales se extienden hacia Yaracuy, zonas costeras, el piedemonte andino y, de manera más amplia, redes conectadas con los Llanos y el Orinoco Medio. Ya las primeras síntesis arqueológicas señalaban al valle de Quíbor como espacio central de la fase Tocuyano y relacionaban a sus habitantes con agricultura de maíz. citeturn19search0turn16view3

La diversidad ecológica es fundamental. Lara constituye un territorio de transición entre valles relativamente fértiles, zonas semiáridas, piedemonte andino y corredores fluviales. Sanoja y Vargas interpretaron las sociedades formativas del noroeste venezolano como participantes en una red extensa que alcanzaba buena parte del occidente y el Orinoco Medio. También propusieron que procesos de aridización estimularon transformaciones sociales y formas de intensificación agrícola mediante riego y terrazas. Se trata de un modelo regional significativo, aunque su aplicación directa a todos los asentamientos tocuyanoides sigue sin demostrarse. citeturn16view3

Cueva La Capilla, situada al oeste de la depresión de Quíbor, cerca de Boro, municipio Morán, es especialmente importante porque las condiciones secas del abrigo favorecieron la conservación de materia orgánica. El contexto incluye restos humanos desarticulados, cerámica de tradición tocuyanoide, artefactos líticos —entre ellos elementos vinculables al procesamiento— y restos botánicos excepcionalmente bien preservados. citeturn4view1turn3view0

Evidencias de maíz en sitios tocuyanoides y comparativos

Sitio / área Datación relevante Evidencia de maíz Interpretación
Cueva La Capilla, Lara Principal evento modelado: 395–460 d.C. 24 raquis; 3–10 hileras; datación AMS directa; ADN antiguo en tres especímenes; fibras de maíz Evidencia directa más sólida actualmente conocida de maíz asociado a un contexto tocuyanoide; coexistencia de varios morfotipos. citeturn3view1turn3view2
Valle de Quíbor / fase Tocuyano Estilo Tocuyano, aprox. 400 a.C.–400 d.C. según la cronología restrictiva Mazorcas mencionadas en la literatura arqueológica histórica Apoya la importancia del cultivo del maíz, pero muchas recuperaciones antiguas carecen de dataciones AMS directas y protocolos arqueobotánicos modernos. citeturn19search0turn4view1
La Betania, occidente de Venezuela Posiblemente 96 a.C.–542 d.C. Mazorcas arqueológicas Referente comparativo temprano para la presencia de maíz en Venezuela occidental; no debe identificarse automáticamente como tocuyanoide. citeturn19search3
Guadalupe / Las Palmitas, región de Lara Secuencias regionales prehispánicas; la síntesis de 2026 las incluye entre fases/localidades vinculadas a maíz Registros arqueológicos de maíz compilados en la cronología venezolana Útiles para reconstruir la historia regional, pero el artículo principal de 2026 no proporciona para todas ellas el mismo grado de datación directa y análisis biomolecular que La Capilla. citeturn19search1turn4view1

La desigual calidad de estas evidencias es metodológicamente importante. La Capilla no debe utilizarse para proyectar automáticamente sus características sobre toda la Cultura Tocuyanoide. Es un yacimiento excepcional dentro de un registro que sigue siendo fragmentario.

Evidencias arqueobotánicas y diversificación del maíz

El dato más significativo de La Capilla es la variabilidad morfológica. Los 24 raquis abarcan ejemplares de 3–4, 5–6, 7–8 y 9–10 hileras. Los autores consideran que los ejemplares con menos de ocho hileras conservan rasgos comparativamente más ancestrales, mientras que los de mayor número muestran caracteres más derivados. Los raquis de más hileras presentan además una variación relativamente estrecha en la anchura alveolar, aproximadamente 0,3–0,4 cm, que los investigadores relacionan con modificaciones hacia formas más productivas. citeturn3view2turn4view0

Esto no equivale todavía a identificar “razas” botánicas. La evidencia procede sobre todo del raquis, no de colecciones completas de granos que permitan establecer conjuntamente tamaño, forma, peso y otros caracteres del cariopse. Tampoco existe una serie suficientemente grande para decidir si las distintas morfologías representan variedades cultivadas conscientemente, diferencias ambientales, estadios de desarrollo o combinaciones de esos factores. No obstante, su coexistencia en torno a 395–460 d.C. es difícil de reconciliar con la idea de un cultivo completamente uniforme. citeturn4view0turn3view1

El estudio de ADN antiguo constituye un avance, pero también muestra las limitaciones actuales. Se prepararon cuatro bibliotecas de ADN correspondientes a tres especímenes de maíz, obteniéndose lecturas compatibles con ADN antiguo auténtico, incluidas señales de daño molecular esperables. Sin embargo, la cobertura genómica fue muy baja. Una de las muestras produjo 97 SNP informativos; algunas comparaciones dieron coincidencias con accesiones modernas, incluidas líneas norteamericanas del grupo denominado stiff stalk, y también proximidades con muestras sudamericanas. Los autores advierten explícitamente que este pequeño conjunto de posiciones no permite inferir ascendencia, haplotipo ni parentesco poblacional fiable. citeturn3view2turn3view3

Por ello, una conclusión fundamental es negativa pero valiosa: hoy no conocemos los haplotipos del maíz tocuyanoide. Tampoco disponemos de evidencia publicada suficientemente sólida para identificar en estos contextos genes concretos relacionados con adaptación altitudinal, longitud del ciclo, almidón, color del grano o resistencia a sequía. El ADN recuperado demuestra potencial de conservación, no una genealogía ya resuelta. citeturn3view3

Respecto a otras técnicas arqueobotánicas, la situación es todavía más limitada. En la bibliografía tocuyanoide revisada no aparece una serie publicada comparable de gránulos de almidón, fitolitos o polen diagnóstico de Zea mays procedente de contextos bien fechados de Lara que permita reconstruir intensidad y distribución espacial del cultivo. El estudio de La Capilla se fundamenta principalmente en macrorestos, morfología, dataciones y ADN antiguo. Los microfósiles son reconocidos como una vía de investigación esencial, pero no constituyen la base del conjunto actualmente disponible. citeturn4view1turn14search3

Un resultado inesperado refuerza, además, la hipótesis de amplias redes de circulación. En una muestra asociada al maíz se detectó ADN de Herrania umbratica, una planta de la familia del cacao propia de ambientes tropicales colombianos. La asociación no demuestra por sí sola comercio directo Colombia-Lara, pero los investigadores la consideran compatible con circulación de vegetales o con paisajes antropogénicos conectados a larga distancia. citeturn3view3turn4view0

Agricultura y rutas de difusión

No se ha excavado en La Capilla un campo agrícola que permita reconstruir cómo se sembraba el maíz. Por consiguiente, debemos diferenciar claramente entre evidencia directa e inferencia regional. Hay modelos arqueológicos que atribuyen a sociedades formativas del noroeste venezolano agricultura mediante terrazas y sistemas de riego, especialmente frente a la creciente aridez. Pero todavía no puede afirmarse que las mazorcas de La Capilla procedieran específicamente de una terraza irrigada. citeturn16view3

Tampoco existe actualmente una demostración directa para ese contexto de rotación de cultivos ni de un sistema equivalente a la milpa mesoamericana. La coexistencia regional de maíz con tubérculos, frutas y otros recursos sugiere economías diversificadas, pero “policultivo tocuyanoide maíz-frijol-calabaza” no debe presentarse como un hecho establecido mientras falten parcelas, conjuntos de semillas y microrestos sistemáticamente muestreados. citeturn4view1turn14search3

A escala continental, la genética proporciona un contexto más sólido. Los análisis genómicos indican que el maíz se dispersó desde México en múltiples oleadas, llegó tempranamente a Sudamérica todavía en proceso de domesticación y experimentó importantes episodios de selección y mezcla posteriores. El suroeste amazónico desempeñó un papel como centro secundario de mejora y diversificación; estudios posteriores identificaron además señales de flujo génico desde poblaciones sudamericanas hacia maíces arqueológicos de Centroamérica, demostrando que los movimientos no fueron exclusivamente norte-sur.

Los estudios de poblaciones tradicionales modernas también sitúan a Venezuela dentro de conexiones entre Centroamérica, norte de Sudamérica y Caribe, compatibles con más de una vía humana de dispersión. Son modelos genéticos amplios, no pruebas de que un grupo tocuyanoide concreto realizara cada trayecto representado a continuación.

Cronología, economía y dimensión ritual

La agricultura estable parece consolidarse en sectores de Lara y Falcón hacia los últimos siglos antes de nuestra era, dentro de un proceso de transformación de las sociedades formativas del noroeste. Para aproximadamente el siglo V d.C., La Capilla documenta que el maíz no solo estaba presente, sino que existían morfologías diferentes dentro de una misma comunidad o red social.

timeline
    title Maíz y horizonte tocuyanoide
    hace ~9000 años : Domesticación inicial del maíz en el suroeste de México
    hace ~7500 años : Expansión temprana por Centroamérica
    hace ~6500 años : Maíz presente en Sudamérica y nuevas trayectorias de selección
    1050 a.C.–350 d.C. : Período II de Cruxent-Rouse; desarrollo de tradiciones formativas del occidente venezolano
    ca. 400 a.C.–400 d.C. : Intervalo restrictivo propuesto para el estilo Tocuyano diagnóstico
    ca. 300 a.C. : Consolidación de tradiciones agrícolas estables en Lara/Falcón
    395–460 d.C. : Evento principal de maíz de Cueva La Capilla
    1450–1619 d.C. : Datación anómala/tardía de una fibra masticada de maíz

La última fecha exige especial cautela. Una fibra de maíz con señales de mordida o masticación produjo una datación de 1450–1619 d.C., muy posterior al conjunto principal. Por ello no debe utilizarse sin reservas para reconstruir alimentación tocuyanoide del siglo V: puede reflejar una intrusión, redeposición o episodio posterior de utilización de la cueva. citeturn18search3turn3view4

La concentración de mazorcas dentro de un contexto funerario abre, en cambio, una interpretación social muy sugerente. Los investigadores consideran posible que algunas fueran ofrendas deliberadas. Señalan como comparación etnográfica las ceremonias de Las Turas de Lara y Falcón, relacionadas con las cosechas y con ofrendas de maíz, en ocasiones vinculadas a cuevas. Esta analogía no demuestra continuidad ritual directa durante quince siglos, pero muestra que el maíz podía tener valores mucho más amplios que el estrictamente alimentario. citeturn4view0

Económicamente, la diversidad morfológica permite formular otra hipótesis: los agricultores pudieron mantener diferentes lotes de semilla destinados a funciones distintas —rendimiento, adaptación local, maduración, alimentación o intercambio—. También es posible que la heterogeneidad resulte de la entrada de semillas a través de redes regionales. El descubrimiento de plantas potencialmente exógenas y la extensa conectividad arqueológica del noroeste venezolano hacen verosímil este escenario, pero todavía no permiten distinguir selección local de introducciones externas. citeturn4view0turn16view3

Lagunas de conocimiento, conclusiones y prioridades de investigación

La conclusión principal es que el maíz constituía un cultivo plenamente integrado en las sociedades del ámbito tocuyanoide al menos hacia comienzos del primer milenio d.C., y probablemente desde antes. La Capilla demuestra además que esa integración no implicaba uniformidad: en torno al siglo V coexistían mazorcas con un amplio rango de hileras, lo que constituye una señal tangible de diversidad agrícola. Lo que todavía no podemos decidir es si esa diversidad se originó predominantemente por selección local, intercambio de semillas, contactos interregionales o la suma de esos procesos. citeturn4view0turn3view1

La evidencia aconseja cuatro prioridades de investigación:

  • Arqueogenómica de mayor cobertura. Secuenciar nuevos raquis directamente datados de La Capilla, Quíbor y otros sitios de Lara permitiría reconstruir haplotipos y compararlos con maíces antiguos de México, Centroamérica, Andes, Amazonía y Caribe. Las lecturas ya obtenidas demuestran que la preservación molecular lo permite; los datos existentes están depositados en el European Nucleotide Archive bajo el proyecto PRJEB85740. citeturn4view0
  • Arqueobotánica multivariable. Es prioritario combinar macrorestos con almidones, fitolitos, polen, residuos de vasijas y datación directa. Solo así podrá medirse la importancia relativa del maíz frente a tubérculos y otros vegetales y comprobarse si existían verdaderos policultivos. citeturn4view1
  • Agricultura del paisaje. El modelo regional de riego y terrazas debe comprobarse con prospección geomorfológica, teledetección, micromorfología de suelos y excavación de campos asociados cronológicamente a asentamientos tocuyanoides; actualmente la asociación entre esos sistemas agrícolas y las mazorcas de La Capilla es inferencial. citeturn16view3
  • Redes de circulación de semillas. Isótopos, morfometría 3D y ADN antiguo permitirían determinar si los diversos morfotipos eran producidos localmente o introducidos desde Colombia, Andes, Llanos, Orinoco o corredores caribeños. La combinación de arqueología y genómica es especialmente necesaria porque los modelos continentales demuestran movimientos bidireccionales del maíz. citeturn18search4turn13search0

En suma, resulta prematuro hablar de una única “variedad de maíz tocuyanoide”. La imagen que empieza a emerger es más interesante: comunidades del noroeste venezolano insertas en redes de comunicación de largo alcance, cultivando y utilizando maíces morfológicamente diversos, seleccionados en el contexto de varios milenios de movimiento y transformación de Zea mays por América. Cueva La Capilla transforma esta hipótesis general en un problema arqueológico medible; el siguiente paso consiste en demostrar genéticamente de dónde procedían esos maíces y cómo los agricultores de Lara contribuyeron a su diversificación. citeturn4view0turn15search3turn18search4

Referencias clave y fuentes primarias

Jaimes, A. et al. (2026). “Late Holocene Maize Diversity and Cultural Remains from the Northern Neotropics: The Site of Cueva La Capilla, Venezuelan Andes”. Latin American Antiquity. Es la fuente primaria decisiva para La Capilla: dataciones, morfología de raquis, contexto funerario y ADN antiguo. DOI: 10.1017/laq.2026.10188. citeturn14search3turn19search1

Datos genómicos de Cueva La Capilla. European Nucleotide Archive, proyecto PRJEB85740, accesiones ERR16008941–ERR16008944: ENA PRJEB85740. Constituyen los datos primarios para futuras reevaluaciones arqueogenómicas. citeturn4view0

Kistler, L. et al. (2018). “Multiproxy evidence highlights a complex evolutionary legacy of maize in South America”. Science 362:1309–1313. Fundamenta el modelo de dispersión temprana y posteriores procesos de diversificación sudamericana. DOI: 10.1126/science.aav0207. citeturn15search3turn15search23

Kistler, L. et al. (2020). “Archaeological Central American maize genomes suggest ancient gene flow from South America”. Proceedings of the National Academy of Sciences 117. Demuestra que la historia genética del cultivo incluyó flujo génico y movimientos posteriores en sentido sur-norte, no una simple expansión unidireccional. DOI: 10.1073/pnas.2015560117. citeturn18search4turn18search5

Bedoya, C. A. et al. (2017). Estudio de la diversidad genética de maíces americanos mediante 194 poblaciones nativas de 23 países; resulta especialmente relevante para situar Venezuela en las conexiones genéticas entre Mesoamérica, norte de Sudamérica y Caribe. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0173488. citeturn13search0

Wagner, E. y Zucchi, A. (1966). “Mazorcas de maíz prehistórico de Venezuela occidental”. Boletín Informativo, Departamento de Antropología, IVIC, 4:36–38. Trabajo histórico fundamental para la arqueobotánica venezolana, retomado por las nuevas investigaciones de La Capilla. citeturn14search2turn19search3

Zucchi, A. (1967). La Betania: un yacimiento arqueológico del occidente de Venezuela. Tesis doctoral, Universidad Central de Venezuela. Constituye una referencia básica para los primeros registros de maíz del occidente venezolano. citeturn19search3

Sanoja, M. y Vargas Arenas, I. (2007). “Las sociedades formativas del noroeste de Venezuela y el Orinoco Medio”. Estudio regional imprescindible para contextualizar redes de interacción, transformación social e hipótesis de intensificación mediante irrigación y terrazas. citeturn16view3

Oliver, J. R. (1989). The Archaeological, Linguistic and Ethnohistorical Evidence for the Expansion of Arawakan into Northwestern Venezuela and Northeastern Colombia. Tesis doctoral, University of Illinois. Es una referencia fundamental para la cronología e interpretación regional de la tradición tocuyanoide utilizada por estudios posteriores. citeturn4view1