30/07/26
Introducción
Referencia: Tokovinine, Alexandre; Balanzario, Sandra y Naumenko, Jan (30 de julio de 2026). “Years without Count: Building the Chronology of the Narratives on El Resbalón Hieroglyphic Stairways”. Latin American Antiquity, First View, pp. 1–8. DOI: 10.1017/laq.2026.10199. Artículo completo
Región y cultura: El Resbalón, Quintana Roo, México; mayas del siglo VI.
Aportación: las escalinatas combinan narraciones históricas con episodios situados en un pasado remoto o mítico. El estudio sostiene que varias anomalías cronológicas y sintácticas de las secciones de “tiempo profundo” no son errores de cálculo del escriba, sino recursos retóricos y rituales deliberados.
La ruptura de las convenciones coincide con una narración política local que se aparta de los modelos más habituales de las inscripciones mayas del Clásico.
El misterio de los jeroglíficos mayas en las escalinatas de El Resbalón
Resumen ejecutivo
El “misterio” de las escalinatas jeroglíficas de El Resbalón, Quintana Roo, no consiste en que sus textos sean completamente indescifrables. Al contrario: una parte sustancial de sus nombres, títulos, fechas y relaciones políticas puede leerse. El verdadero problema es otro: los textos fueron hallados parcialmente desordenados, algunos bloques fueron reutilizados o recolocados, las tres escalinatas no se conservaron de la misma manera y, sobre todo, las narraciones de “tiempo profundo” contienen fechas deliberadamente incompatibles con el funcionamiento ordinario del calendario maya. La investigación más reciente propone que esas anomalías no son simples errores de escribas, sino recursos retóricos, rituales o ideológicos.
El Resbalón está situado en el sur de Quintana Roo, en la zona de influencia inmediata de Dzibanché, aproximadamente 15 km al norte de esta última ciudad. Las tres escalinatas jeroglíficas se encontraron en el Grupo Principal durante las investigaciones de 1973–1978. La reconstrucción actualmente publicada contabiliza 203 bloques inscritos distribuidos entre las Escalinatas Jeroglíficas I, II y III. Tras las excavaciones, los bloques fueron retirados y almacenados, circunstancia que protege los originales pero complica la comprobación de su disposición arquitectónica primitiva.
La Escalinata I es el conjunto mejor anclado cronológicamente. Su Serie Inicial registra 9.4.14.10.4, 5 Kan 12 Kayab, equivalente al 25 de febrero de 529 d.C.; la fecha precede a una fórmula de dedicación de la escalinata y se relaciona con el vigésimo aniversario de la entronización del gobernante local Lak’nes/Lak’ne’ch Bahlam, cuya subida al poder se reconstruye en 509. Esta lectura fue planteada en sus elementos esenciales por Linda Schele y Peter Mathews en 1990 y ha sido confirmada y ampliada mediante la reconstrucción digital reciente.
Para la Escalinata III, la reconstrucción publicada en 2026 representa un cambio importante. Combinando bloques de las escalinatas II y III —siguiendo una hipótesis anterior de Octavio Esparza sobre la procedencia secundaria de parte de los bloques de II—, Tokovinine, Balanzario y Naumenko reconstruyen la fecha 9.[6].15.[5.1 11 Imix] 4 Uo, correspondiente al 13 de abril de 569 d.C.. El texto vuelve a mencionar a Lak’nes Bahlam y lo presenta en relación subordinada, mediante la fórmula yajaw, con el gobernante Kaanu’l conocido convencionalmente como “Sky Witness”. Esta fecha permite además estrechar la cronología de la sucesión dinástica de Dzibanché.
Ese resultado obliga a tratar con cautela una fecha de 589 d.C. que aparecía en la bibliografía anterior. Incluso un artículo de 2024, basado en nueva documentación 3D de Dzibanché, repetía todavía 9.6.15.17.5 = 589 como “última fecha” conocida en El Resbalón. La reconstrucción de 2026 es posterior y modifica sustancialmente ese cuadro. No debe asumirse, sin embargo, que 569 y 589 sean simplemente dos desciframientos rivales del mismo bloque intacto: el problema incluye la reordenación de bloques y la reconstrucción de secuencias originalmente fragmentadas.
Las secciones más desconcertantes son las de tiempo profundo. La Escalinata III sitúa una entronización de Ti’ Chan K’inich Xan Bahlam, supervisada por Num Joloom, en la Cuenta Larga 7.0.16.14.10, que la tabla cronológica del estudio convierte en 28 de diciembre de 338 a.C.; otro episodio de la Escalinata I se reconstruye como 7.6.7.4.18 = 14 de noviembre de 229 a.C.. Sin embargo, los componentes de Cuenta Larga, Ronda Calendárica, Serie Lunar y Señores de la Noche no concuerdan entre sí como deberían hacerlo matemáticamente.
Debe señalarse incluso una pequeña inconsistencia interna en la publicación de 2026: su prosa resume la entronización de Xan Bahlam como ocurrida en 337 a.C., mientras que la Cuenta Larga y la tabla cronológica proporcionan 28 de diciembre de 338 a.C.. Sin documentación adicional, lo prudente es conservar la Cuenta Larga y la fecha tabulada como datos primarios de la publicación y señalar la discrepancia, no “corregirla” por cuenta propia.
La interpretación con mayor apoyo actual es, por tanto, que El Resbalón combinaba historia dinástica verificable y una historia ancestral deliberadamente construida. Esta segunda historia retrotraía la legitimidad local hasta siglos anteriores al surgimiento históricamente documentado de Kaanu’l, conectándola con Chih Ka’, lugar cargado de autoridad en las narrativas políticas mayas. La Escalinata III parece incluso reelaborar esa tradición décadas después de la Escalinata I.
Políticamente, los textos demuestran que El Resbalón no puede estudiarse aisladamente. En 529 el señor local aparece vinculado a un soberano cuyo nombre comienza Yuknoom y termina Chan, identificado actualmente como Yuknoom Ek’ Ti Chan; en 569, la referencia es a “Sky Witness”, con el título de “kaloomte’ oriental”. La evidencia sostiene una relación jerárquica con la corte Kaanu’l de Dzibanché, aunque “subordinación política” no equivale automáticamente a administración territorial directa, ocupación militar o anexión.
Finalmente, no existe evidencia suficiente para considerar las escalinatas documentos “administrativos” en sentido estricto. No contienen, en los pasajes actualmente reconstruidos, inventarios de tributos, censos o cuentas económicas comparables a registros burocráticos. Sus funciones mejor sustentadas son dedicatoria, conmemorativa, dinástica, política y ritual; la función administrativa debe calificarse como especulativa y débilmente apoyada.
Contexto arqueológico, estratigrafía y datación
El asentamiento y la posición de las escalinatas
El Resbalón se encuentra en el sur de Quintana Roo, al poniente de la zona de Bacalar y dentro del entorno regional inmediato de Dzibanché. La investigación territorial reciente considera a El Resbalón un centro políticamente relacionado con Kaanu’l; Dzibanché está aproximadamente 15 km al sur y, a diferencia de algunos asentamientos periféricos de la capital Kaanu’l, no se ha identificado una calzada que uniera directamente ambas ciudades.
Los levantamientos de Kenichiro Tsukamoto identificaron varios conjuntos arquitectónicos, entre ellos el Grupo Principal, La Iglesia, El Castillo, Xaman y El Horno. El asentamiento monumental estudiado cubre en torno a 29 ha; la Estructura 92, en El Castillo, alcanza unos 19 m de altura. Las tres escalinatas proceden, sin embargo, del Grupo Principal, el núcleo de mayor relevancia político-ceremonial.
La distribución interna es importante para interpretar los textos. La Escalinata I se asocia con la larga estructura que limita por el sur la Plaza Principal, espacio de marcado carácter ceremonial. La Escalinata III apareció en el sector meridional de la Plaza Elevada, conjunto elevado aproximadamente 2,75 m y asociado por Tsukamoto con actividades de élite. La Escalinata II procede de otra estructura del Grupo Principal y, según el análisis de fases arquitectónicas, su posición final podría no ser la original.
La cartografía publicada en 2026 permite ver simultáneamente la localización de HS I, II y III y la distribución reconstruida de los bloques calendáricos. Ese plano es especialmente relevante porque muestra que la reconstrucción epigráfica moderna no se basa simplemente en “leer de izquierda a derecha” una escalera conservada in situ: se ha tenido que recomponer la secuencia mediante registro arqueológico, inventarios, calendárica y sintaxis.
Descubrimiento y contexto de hallazgo
Entre 1973 y 1978 Gary Rex Walters, William Purifoy y colaboradores realizaron campañas en El Resbalón después de recibir noticias, desde 1972, sobre una estructura con piedras grabadas al oeste de Bacalar. De esas investigaciones proceden las tres escalinatas jeroglíficas. HS I y HS III llamaron pronto la atención porque sus textos, repartidos por decenas de sillares, se encuentran entre las inscripciones extensas más importantes conocidas en el sur de Quintana Roo.
La publicación de 2026 trabaja con 203 bloques inscritos. El inventario tradicional desglosado en la tesis de Naumenko es coherente con esa cifra: aproximadamente 101 bloques jeroglíficos en HS I, 11 en HS II y 91 en HS III. HS I tenía cuatro peldaños inscritos; HS II combinaba elementos lisos y once bloques con vestigios glíficos; HS III contenía un gran número de bloques, algunos ya fuera de su secuencia original cuando fueron estudiados.
Hay, no obstante, una cuestión de inventario que no está completamente resuelta en las publicaciones disponibles: la tesis de Naumenko utiliza en otro contexto un universo de “al menos 220” elementos/bloques documentados, mientras que el artículo conjunto de 2026 adopta 203 bloques inscritos. La divergencia probablemente refleja criterios distintos para fragmentos, piezas sin inscripción segura o conjunto de documentación, pero las fuentes consultadas no ofrecen una conciliación explícita. Por tanto, 203 debe considerarse la cifra de trabajo de la reconstrucción epigráfica más reciente, no necesariamente el recuento de absolutamente todos los fragmentos pétreos conservados.
Estratigrafía y reutilización
Aquí conviene diferenciar tres cosas: fecha de los textos, fecha de construcción de la estructura y fecha de la última colocación de los bloques. No son necesariamente idénticas.
Tsukamoto propuso que HS I y HS III pertenecían al final del Clásico Temprano, aproximadamente 500–600 d.C., interpretación extraordinariamente compatible con las fechas epigráficas de 529 y 569 que hoy pueden reconstruirse.
La situación de HS II es más compleja. El análisis arquitectónico de Tsukamoto la vinculó a una fase posterior caracterizada por otra orientación constructiva y propuso que la escalera había sido recolocada en una etapa tardía del desarrollo del asentamiento, posiblemente durante el Clásico Terminal y/o comienzos del Posclásico. Esa hipótesis no significa que sus bloques inscritos fueran tallados entonces.
Octavio Esparza propuso posteriormente que algunos de los bloques inscritos atribuidos arqueológicamente a HS II podían proceder originalmente de HS III. Tokovinine, Balanzario y Naumenko probaron esa hipótesis calendáricamente: al reincorporar a HS III los bloques de HS II que contienen elementos de la Serie Inicial, obtuvieron una única reconstrucción lunar plausible para la fecha de 569. Esta convergencia es uno de los argumentos más fuertes a favor de un episodio de desmontaje/reutilización.
Limitación: en las fuentes de acceso abierto revisadas no se publica un perfil estratigráfico exhaustivo, capa por capa, para cada peldaño de las tres escalinatas tal como fueron excavadas en los años setenta. En consecuencia, una “estratigrafía de las inscripciones” completamente independiente de la reconstrucción epigráfica es no especificada en la documentación consultada.

Materialidad, técnica y estado de conservación
Piedra, talla y montaje
La tesis de Jan Naumenko constituye por ahora una de las mejores fuentes para la materialidad de los bloques. El material pétreo no es completamente homogéneo y se describe como caliza/calcita, aunque el propio trabajo advierte que sería necesaria una caracterización petrográfica más sistemática para determinar canteras, lotes de extracción y variación geológica.
Un detalle técnico resulta especialmente importante: varios cartuchos jeroglíficos atraviesan las juntas entre dos bloques contiguos. Esto significa que, al menos en esos casos, el diseño glífico tuvo que ejecutarse cuando las piedras ya estaban colocadas una junto a otra, o siguiendo una plantilla exactamente coordinada. Naumenko considera más probable el tallado in situ de secciones de la inscripción.
Los bloques lisos de HS II conservan además huellas del proceso de preparación: superficies externas picoteadas y bloques de sección aproximadamente trapezoidal. Naumenko plantea que algunas irregularidades pudieron cubrirse originalmente con estuco. La afirmación de que todas las escalinatas estuvieron completamente estucadas o pintadas, sin embargo, no puede demostrarse con los datos publicados aquí.
La talla no parece haber exigido piedras geométricamente perfectas. Pequeñas depresiones y accidentes de la superficie fueron incorporados o atravesados por los motivos glíficos. Esto favorece un modelo de trabajo en el que canteros y escribas adaptaban el texto a bloques previamente preparados, en vez de producir “placas epigráficas” regulares independientes de la arquitectura.
Medidas disponibles
No se ha publicado en las fuentes consultadas una tabla métrica completa de los 203 bloques. Naumenko realizó análisis morfométrico detallado sobre muestras limitadas de las primeras hileras: nueve bloques de HS I y diecisiete de HS III. Por ello, las siguientes cifras son medias de muestras, no dimensiones normativas de las escalinatas completas.
| Variable morfométrica | HS I, muestra | HS III, muestra | Qué permite afirmar |
|---|---|---|---|
| Altura media del bloque | ≈ 371 mm | ≈ 327 mm | HS I presenta bloques algo más altos en la muestra. |
| Anchura media | ≈ 509 mm | ≈ 364 mm | Diferencia notable de formato; HS I es además muy variable en anchura. |
| Longitud/profundidad media | ≈ 370 mm | ≈ 311 mm | Los bloques muestreados de HS I son mayores. |
| Volumen medio calculado | ≈ 55.620 cm³ | ≈ 23.270 cm³ | Diferencia importante de masa/formato entre muestras. |
| Altura media del cartucho | ≈ 252 mm | ≈ 212 mm | HS I utiliza cartuchos mayores en la muestra analizada. |
| Número de bloques medidos en esta comparación | 9 | 17 | Muestra demasiado reducida para convertirla en regla absoluta de cada monumento. |
| Anchura total de cada escalinata | No especificada | No especificada | No debe inferirse multiplicando las medias por el número de bloques. |
| Altura arquitectónica total original | No especificada | No especificada | La reorganización y pérdida de elementos impide dar una cifra fiable con estas fuentes. |
Las medidas angulares también sugieren diferencias de organización del trabajo. HS I muestra mayor homogeneidad en varios parámetros, mientras que HS III presenta más variación en determinadas superficies y en la ejecución gráfica. La tesis interpreta este patrón como compatible con un grupo de producción más homogéneo para HS I y múltiples trabajadores o talleres para HS III. Esa conclusión debe calificarse como interpretación estadístico-estilística, no como identificación directa de individuos históricos.
En la hilera analizada de HS I existen además lo que la tesis interpreta como marcas o “firmas” relacionadas con el escriba, que favorecen la hipótesis de una mano coordinadora. HS III carece de equivalentes claros y presenta, por ejemplo, barras talladas con extremos rectangulares frente a variantes ovaladas, indicio de más de una tradición de ejecución. De nuevo, el tamaño de la muestra obliga a evitar afirmaciones como “HS I fue hecha por un solo escultor”.
Conservación y documentación digital
La conservación es desigual. Algunos bloques son perfectamente identificables, otros están erosionados o incompletos y HS III perdió componentes esenciales de varias secuencias. Además, los movimientos antiguos de bloques y su retirada arqueológica de las estructuras hicieron que el orden físico conservado no equivalga automáticamente al orden textual original.
Entre 2021 y 2023 los bloques conservados en las instalaciones del INAH en Chetumal fueron documentados con un escáner de luz estructurada smartSCAN Duo, fotogrametría —en gran medida mediante una cámara Sony A7R II de unos 40 MP— y fotografías con iluminación rasante. Esta redocumentación ya ha producido correcciones epigráficas concretas.
Un ejemplo es especialmente instructivo. Un bloque de HS III había sido dibujado anteriormente como si contuviera un nombre semejante a uno de Dzibanché, con elementos CHAN y K’INICH. La nueva documentación mostró que el bloque contenía en realidad el título unahbnal k’inich. El caso demuestra por qué no es metodológicamente seguro asignar valores glíficos únicamente a partir de dibujos antiguos o fotografías de baja resolución.
El conjunto completo de escaneados de alta resolución no está disponible públicamente de forma irrestricta: el proyecto de 2026 señala que el acceso a sus datos está sujeto a la normativa del INAH. Existen modelos 3D individuales en línea, pero no constituyen un corpus público completo de todos los bloques.
Lectura epigráfica y correspondencias de signos
Qué se puede leer con seguridad
Las reconstrucciones actuales distinguen dos niveles narrativos.
El primero es el tiempo histórico del siglo VI, con calendarios internamente regulares, gobernantes contemporáneos, dedicaciones arquitectónicas y relaciones políticas reconocibles. El segundo es el tiempo profundo, con protagonistas ancestrales y calendarios deliberadamente difíciles o imposibles de reconciliar.
Entre los personajes identificados con mayor seguridad están Lak’nes/Lak’ne’ch Bahlam, Ti’ Chan K’inich Xan Bahlam y Num Joloom. Otros personajes externos a El Resbalón incluyen Yuknoom Ek’ Ti Chan, “Sky Witness”, Siyaj K’ahk’ y al menos un soberano Kaanu’l asociado con una dedicación de estela en la narración de tiempo profundo.
La reconstrucción gráfica publicada es suficientemente precisa para localizar varias grafías. El nombre de Lak’nes Bahlam aparece, entre otros lugares, en los bloques A8–A11 de HS I, AX13–AX14 de HS III, A5 de HS II y BB2/CC1/CC3 de HS III. Ti’ Chan K’inich Xan Bahlam aparece en CX8 y en la combinación BX3–AA3 de HS I, y nuevamente en BX12–BX13 de HS III. En este último caso se emplean alógrafos distintos para TI’ y XAN, evidencia directa de variación gráfica dentro del mismo conjunto monumental.
Evolución de las lecturas propuestas
| Pasaje o problema | Lectura/propuesta anterior | Estado de la lectura actual | Evaluación |
|---|---|---|---|
| Fecha principal de HS I | Schele y Mathews reconstruyeron 9.4.14.10.4, 5 Kan 12 Kayab. | 25-II-529 d.C., seguida por una dedicación de la escalinata y el aniversario de entronización de Lak’nes Bahlam. | Alta confianza. La reconstrucción antigua ha resistido la revisión moderna. |
| Acceso de Lak’nes Bahlam | Inferido a partir de la relación retrospectiva. | Se reconstruye aproximadamente un k’atun antes, 9.3.14.10.4 = 10-VI-509 d.C. | Alta-media, porque parte de los elementos están reconstruidos. |
| Fecha histórica de HS III | La literatura anterior llegó a manejar 9.6.15.17.5 = 589 d.C. como la última fecha conocida. | Reordenando HS II/III, el estudio de 2026 reconstruye 9.[6].15.[5.1 11 Imix] 4 Uo = 13-IV-569. | Alta-media. Es una reconstrucción, pero queda fuertemente restringida por la Serie Lunar. |
| Fecha profunda de HS I | Fue publicada en trabajos previos como 9.7.6.4.13. | Tokovinine et al. consideran esa lectura errónea y reconstruyen 7.6.7.4.18 = 14-XI-229 a.C. | Media-alta, con baktun parcialmente dañado. |
| Fecha profunda de HS III | Se reconocía una cronología muy antigua, pero resultaba problemática. | 7.0.16.14.10 = 28-XII-338 a.C., asociada a la entronización de Xan Bahlam bajo supervisión de Num Joloom. | Cuenta Larga legible, correlación interna con otros ciclos anómala. |
| Bloque HS III con CHAN/K’INICH | Dibujos antiguos sugerían un nombre comparable a un gobernante de Dzibanché. | Escaneo 3D: unahbnal k’inich, un título distinto. | Corrección moderna de alta importancia metodológica. |
| Bloque RSB-10-389886 | — | Ficha 3D: JOY-ja-ti, dentro de joyaj ti ajawlel. | Lectura atribuida al investigador que publicó el modelo; escalera concreta no especificada en la ficha. |
Las anomalías calendáricas
El argumento central del trabajo de 2026 descansa en que los errores aparentes no son aislados. Para la Cuenta Larga 7.6.7.4.18 de HS I, el sistema estándar exigiría el Señor de la Noche G8 y la Ronda Calendárica 3 Edznab 6 Zip. En cambio, el texto conserva un coeficiente tzolk’in que parece ser 2 o 4, un Señor de la Noche G5 o G7 y el mes 11 Kayab.
El caso de HS III es todavía más claro. La Cuenta Larga 7.0.16.14.10 debería coincidir con 2 Oc 3 Zotz y G2; la inscripción presenta 11 Cib 4 Yaxkin y G5. Otro registro, 1 Chuen 16 Zec, resulta imposible bajo la correlación normal entre tzolk’in y haab, aunque podría funcionar si se emplease una correlación alternativa de tipo I, fenómeno documentado en las inscripciones de la cueva de Naj Tunich.
La hipótesis de simples fallos de escriba pierde fuerza porque hay demasiados desajustes coordinados y porque las secciones históricas del mismo monumento manejan el calendario con normalidad. La distribución selectiva del “error” favorece la lectura de las anomalías como marcadores de un pasado cualitativamente distinto del tiempo humano ordinario. Esta es una interpretación, aunque actualmente es la que mejor integra el patrón observado.
También es significativo que los verbos del primer conjunto de tiempo profundo de HS I lleven la partícula xa-, traducible según el contexto como “ya” o “de nuevo”. Ello contribuye a dar a la narración ancestral un registro discursivo diferente del de la crónica histórica contemporánea.
Thompson, Macri & Looper, Kaufman y Texas: qué puede correlacionarse realmente
Hay que evitar aquí una trampa frecuente: los distintos repertorios no son sistemas equivalentes uno a uno.
El catálogo de J. Eric S. Thompson de 1962 utiliza los conocidos números T. Macri y Looper publicaron en 2003 The New Catalog of Maya Hieroglyphs, construido a partir del Maya Hieroglyphic Database, y proporcionaron explícitamente concordancias con Thompson. El MHD ha seguido evolucionando y emplea códigos propios.
El Maya Hieroglyphic Database no es un proyecto de la Universidad de Texas; su desarrollo moderno está asociado a Martha Macri, Matthew Looper y colaboradores, y la Universidad de California, Davis mantiene la referencia institucional del proyecto.
En cuanto a “Kauffman”, interpreto la petición como una referencia a Terrence Kaufman, especialmente Kaufman & Norman. Esa obra es fundamental para la reconstrucción lingüística proto-ch’olano/protomaya y para justificar etimologías y valores fonológicos, pero no constituye un catálogo gráfico de signos comparable a Thompson o Macri–Looper. Por tanto, no existe un “número Kaufman” que deba añadirse a cada glifo de El Resbalón. Inventarlo sería metodológicamente incorrecto.
De la Universidad de Texas sí existe una fuente primaria decisiva: Schele y Mathews, 1990, Texas Notes on Precolumbian Art, Writing, and Culture 3, con dibujos y una propuesta de desciframiento de HS I. En las fuentes consultadas no he verificado un sistema independiente de numeración “UT” de los signos de El Resbalón equiparable al catálogo Thompson.
La siguiente tabla limita deliberadamente las correspondencias a valores que pueden comprobarse. Cuando no es posible identificar qué alógrafo concreto se talló en un bloque de El Resbalón a partir de una imagen pública suficientemente nítida, se da la familia del catálogo y se marca la variante como no verificada.
| Elemento atestiguado en El Resbalón | Valor utilizado en la bibliografía de RSB | Thompson: posibles variantes catalogadas | MHD / Macri–Looper | Observación |
|---|---|---|---|---|
| Día Kan/K’an en 5 Kan | K’AN, día 4 | T506, T774, T783 | 0506; familias PLD/XH5 | Son equivalencias de la familia del día K’an; el alógrafo concreto de RSB no se ha verificado aquí sobre escaneo de alta resolución. |
| Chicchan/Chikchan | KAN?, día 5 | T508, T566, T726, T737, T762, T764, T790 | 0566, 0764; AC6, AD3, PHG, XG4 | MHD recoge múltiples alógrafos. No debe confundirse automáticamente este KAN con el glifo dinástico Kaanu’l. |
| Cimi/Kimi | CHAMEL?, día 6 | T509, T717, T736a–c, T1081 | 0717; SC1, SE1 | Familia calendárica bien catalogada; variante RSB no especificada. |
| Imix | IMOX?/HA’? | T501, T556, T558, T655, T690, T1031a | 0501, 1031, 1516, 1884; SS2/SS4/XE1/XE2 | Relevante para la reconstrucción de 11 Imix de 569. |
| Chuen/Chuwen | CHUWEN? | T520, T521, T523, T755 | 0520, 0523, 1534, 1697, 1755, 1763; AM5/XS3 | Aparece en la problemática fecha 1 Chuen 16 Zec. |
| Cib/Kib | KIB | T525 | 0525; XH8 | Importante porque HS III escribe 11 Cib donde la Cuenta Larga no lo exige. |
| Ahau/Ajaw | AJAW | T168, T170, T300, T332, T518a-b, T533, T541, T747a, T1003c | múltiples: 0168, 0533, 0541, etc. | RSB conserva días Ajaw en sus secuencias profundas; el catálogo muestra la gran variación alográfica del signo. |
| JOY-ja-ti | parte de joyaj ti ajawlel | No verificado para el bloque concreto | No verificado para el bloque concreto | El modelo 3D permite aceptar la lectura publicada, pero no atribuir aquí números de catálogo sin inspección glifo por glifo. |
| yajaw | “su señor / subordinado de” en construcción política | No asignado aquí | MHD registra yajaw como “subordinate lord to” | Es una relación política textual; no debe reducirse a un solo logograma sin especificar la grafía empleada. |
| kaloomte’ | título de supremacía | No asignado aquí | MHD: kaloomte’, “high king” | Num Joloom y “Sky Witness” aparecen vinculados al título en las reconstrucciones actuales. |
| Glifo de Kaanu’l | título/topónimo dinástico de la “Serpiente” | No asignado aquí a un T concreto en RSB | El MHD posee signos KAN/KAAN relacionados, pero la grafía exacta de RSB requiere cotejo visual | Asignar T764 por semejanza sin inspeccionar el bloque sería injustificado. |
Esta cautela es especialmente necesaria porque los catálogos modernos muestran que un mismo valor puede poseer numerosos alógrafos y que un mismo elemento gráfico histórico puede participar en valores distintos. Las concordancias MHD–Thompson son herramientas para comparar signos, no un sustituto de la lectura contextual.
Comparativa regional: Dzibanché y las redes Kaanu’l
El paralelo más importante no es lejano: es Dzibanché. Las investigaciones modernas sitúan allí la corte Kaanu’l durante el Clásico Temprano. La evidencia epigráfica y arqueológica ha desplazado el antiguo modelo que identificaba automáticamente Kaanu’l con Calakmul en todos los periodos; durante los siglos V y VI, el título y la capital dinástica están asociados a Dzibanché.
Esto cambia radicalmente la interpretación de El Resbalón. No se trata de un centro periférico que casualmente conociera el nombre de poderosos reyes lejanos, sino de una comunidad situada a aproximadamente 15 km de un centro hegemónico en expansión y cuyos gobernantes declaraban en sus propias inscripciones relaciones personales de subordinación con soberanos Kaanu’l.
La comparación formal también es significativa. El estudio 3D de los monumentos de Dzibanché concluye que el estilo general de las escalinatas de El Resbalón y el de la Escalinata Jeroglífica III de Dzibanché es muy parecido. La semejanza no prueba que fueran talladas por el mismo taller, pero hace plausible la circulación regional de convenciones gráficas, modelos compositivos e incluso especialistas.
Paralelos principales
| Sitio/conjunto | Paralelo con El Resbalón | Qué demuestra | Qué no demuestra |
|---|---|---|---|
| Dzibanché | Escalinatas jeroglíficas, estilo escultórico próximo, titulatura Kaanu’l y relación política directa. | El Resbalón participaba en un paisaje epigráfico y político regional centrado en Dzibanché. | No prueba que todos los bloques fueran producidos por artistas de Dzibanché. |
| Pol Box y otros centros vecinos | El corredor inmediato de Dzibanché incluía centros subordinados o asociados; la región estaba políticamente articulada durante el Clásico Temprano. | La relación RSB–Kaanu’l no era un fenómeno aislado. | No permite reconstruir por sí sola la jerarquía administrativa exacta de El Resbalón. |
| Naranjo | Kaanu’l instaló al joven Ajnuumsaj en 546; muestra un mecanismo contemporáneo de intervención sobre dinastías aliadas. | La década en que se renovaban las inscripciones de El Resbalón coincide con la expansión regional de Kaanu’l. | No implica que El Resbalón sufriera exactamente el mismo procedimiento de instalación dinástica. |
| La Corona y El Perú | Desde aproximadamente 520 existen vínculos matrimoniales multigeneracionales con Kaanu’l. | El sistema hegemónico utilizaba múltiples formas de relación personal entre cortes. | yajaw en El Resbalón no prueba un matrimonio dinástico. |
| Naj Tunich | Algunas fechas emplean una relación tzolk’in–haab alternativa comparable a la necesaria para explicar 1 Chuen 16 Zec de HS III. | Existían prácticas calendáricas no estándar y potencialmente rituales. | No prueba contacto directo entre Naj Tunich y El Resbalón, aunque se ha planteado una comunidad escribal regional más amplia. |
| Escalinatas jeroglíficas mayas en general | Texto monumental colocado sobre la vía de ascenso, uso de narrativas históricas y políticas y posibilidad de reubicación de bloques. | Sitúa RSB dentro de un género monumental conocido. | No autoriza a reconstruir las partes perdidas copiando la estructura de Copán, Naranjo u otros sitios. |
Dzibanché aporta además un marco político preciso. La evidencia textual indica expansión Kaanu’l desde principios del siglo V; hacia mediados del VI sus soberanos ejercían autoridad sobre sitios lejanos, y el título kaloomte’ adquirió especial relevancia en esa jerarquía.
La documentación de El Resbalón permite, a su vez, mejorar la historia de Dzibanché. La inscripción de 569 identifica a “Sky Witness” con el rango de kaloomte’ oriental. Como la última fecha conocida de su predecesor K’ahk’ Ti’ Ch’ich’ es el 4 de abril de 568, la nueva fecha de El Resbalón acota la transición al alto cargo entre 4 de abril de 568 y 13 de abril de 569. En este sentido, una inscripción de un centro subordinado puede ser cronológicamente más informativa sobre la sucesión Kaanu’l que algunos monumentos de la propia capital.
Funciones, cronología e implicaciones sociopolíticas
Función conmemorativa y dinástica
La función más segura de HS I es conmemorativa-dedicatoria. La Serie Inicial de 529 es seguida por la dedicación del monumento y por la conmemoración de un periodo de veinte años desde la entronización de Lak’nes Bahlam. No estamos, por tanto, ante una simple lista calendárica: la escalera transforma la arquitectura en una narración del gobierno.
La reconstrucción de 569 parece repetir y amplificar esa lógica. La fecha queda aproximadamente a un tzolk’in de distancia del sexagésimo aniversario de la entronización de Lak’nes Bahlam. Si la identificación y la secuencia reconstruida son correctas, nos encontramos ante una memoria regia extraordinariamente larga. El dato admite varias posibilidades —un reinado excepcionalmente prolongado, una conmemoración tardía del mismo soberano o una complejidad dinástica que aún no comprendemos por completo—, aunque el estudio de 2026 trata a Lak’nes Bahlam como contemporáneo de las dedicaciones.
Función política
La fórmula yajaw es aquí crucial. Los pasajes contemporáneos de Lak’nes Bahlam son seguidos por declaraciones que lo sitúan en relación jerárquica con gobernantes Kaanu’l. En 529, el nombre del soberano empieza con yuknoom y acaba en chan, lo que encaja con Yuknoom Ek’ Ti Chan; en 569 aparece “Sky Witness”.
La interpretación más económica es que las escalinatas hacían visible una forma de vasallaje o subordinación cortesana, al tiempo que preservaban la identidad y antigüedad de la casa local. El mensaje no sería “El Resbalón carece de historia propia”, sino precisamente lo contrario: el rey local podía integrarse en la jerarquía Kaanu’l y, simultáneamente, proclamar una genealogía o historia sagrada extraordinariamente antigua.
Aquí surge uno de los aspectos más interesantes del monumento: la subordinación contemporánea y la autonomía ideológica ancestral no son contradictorias. Un señor del siglo VI podía legitimar su posición mediante el reconocimiento de un kaloomte’ regional y, a la vez, afirmar que las raíces de su autoridad se remontaban a un pasado anterior incluso al surgimiento histórico de la dinastía Kaanu’l. Esta lectura es una inferencia apoyada en la combinación de las cláusulas yajaw, las narraciones de Chih Ka’ y las fechas profundas.
Función ritual
Las anomalías calendáricas proporcionan la principal evidencia de una dimensión ritual. El “tiempo ancestral” no se comporta como el siglo VI. Los diferentes engranajes calendáricos dejan de coincidir, algunas fechas requieren correlaciones no convencionales y aparecen intervalos numéricamente llamativos.
El caso extremo es un Número de Distancia de 2.4.8.17.10, equivalente a aproximadamente 888 años y 350 días. Utilizado literalmente, genera contradicciones biográficas para Num Joloom; interpretado como número ritual, la peculiar configuración numérica podría haber sido justamente el objetivo. Tokovinine y sus colegas plantean explícitamente la posibilidad de una significación numérica y ritual.
Ello no autoriza a decir que los mayas de El Resbalón “no conocían su calendario”. Las secciones históricas demuestran exactamente lo contrario. La hipótesis actual es que sabían qué relación calendárica era correcta y la alteraron selectivamente cuando narraban el pasado fundacional.
Función administrativa
Esta es la hipótesis con menos apoyo. Las inscripciones conocidas no son libros de cuentas: no aparecen secuencias reconocibles de cantidades tributarias, entregas periódicas de bienes, censos de población o listas de funcionarios administrativos. La titulatura jerárquica muestra organización política, pero organización política no equivale a un documento administrativo.
Por tanto, puede mantenerse como posibilidad remota que las escalinatas formaran parte de un espacio donde se negociaba o escenificaba autoridad administrativa, pero clasificarlas como “registros administrativos” sería ir más allá de la evidencia.
Debates, alternativas e incertidumbres
¿Errores de escribas o manipulación deliberada del tiempo?
La explicación más sencilla sería que los escribas cometieron errores. Pero esta alternativa tropieza con tres dificultades: las discrepancias son numerosas; afectan de manera selectiva a las secciones profundas; y las fechas históricas contemporáneas están construidas correctamente.
Una segunda posibilidad es la existencia de una tradición calendárica regional alternativa. El paralelo con Naj Tunich demuestra que algunas correlaciones no estándar existían realmente. Esta explicación puede resolver determinados casos, como 1 Chuen 16 Zec, pero no explica por sí sola todas las incompatibilidades de El Resbalón.
La tercera propuesta —preferida por los autores de 2026— es que los desajustes funcionasen como recursos retóricos o rituales: el pasado fundador se encontraba, literalmente, fuera del tiempo calculable ordinario. No sería una cronología histórica defectuosa, sino una cronología ideológica.
Estas hipótesis no son totalmente excluyentes. Una tradición calendárica alternativa podía poseer valor ritual y ser empleada precisamente para diferenciar el tiempo ancestral.
El problema de Num Joloom y Xan Bahlam
HS I y HS III sitúan a Ti’ Chan K’inich Xan Bahlam y Num Joloom en acontecimientos separados por aproximadamente 108 años, demasiado para una biografía humana ordinaria de ambos protagonistas. HS III añade además un intervalo de 888 años asociado a la muerte de Num Joloom.
Hay al menos dos explicaciones razonables. Una es que Num Joloom hubiese pasado a funcionar como antepasado divinizado, capaz de participar narrativamente fuera de una biografía humana lineal. La otra es que la historia ancestral fuese reescrita entre 529 y 569, produciendo versiones incompatibles del mismo pasado. Tokovinine y colaboradores consideran ambas posibilidades abiertas.
La segunda resulta especialmente interesante porque convertiría HS I y HS III en testimonios separados por unas cuatro décadas de una memoria política en evolución, y no en duplicados de una tradición fija.
Chih Ka’ y la “historia alternativa”
En textos mayas del Clásico, Chih Ka’ aparece relacionado con la procedencia de autoridad regia. La cronología más convencional sitúa los acontecimientos vinculados a ese lugar en torno a los primeros siglos de nuestra era. El Resbalón empuja la conexión cientos de años hacia atrás, hasta el siglo IV a.C.
Eso crea una paradoja histórica: la inscripción local atribuye relaciones con un ámbito de autoridad posteriormente apropiado por Kaanu’l antes de la propia formación histórica documentable de Kaanu’l. La mejor lectura no es utilizar las escaleras como prueba directa de que el imperio Kaanu’l existía en 338 a.C., sino reconocer que un gobernante del siglo VI estaba retroproyectando estructuras de legitimidad hacia un pasado remoto.
En otras palabras, el texto informa con gran seguridad sobre lo que la élite de El Resbalón del siglo VI quería afirmar sobre el pasado; informa con mucha menos seguridad sobre lo que realmente ocurrió en el siglo IV a.C.
¿Qué era exactamente HS II?
HS II es el elemento más problemático desde el punto de vista arqueológico. La alternancia de bloques lisos e inscritos podría haber sido un diseño original, una reutilización o una combinación de piezas procedentes de otro monumento. Tsukamoto interpretó el conjunto como recolocado en una fase tardía; Esparza planteó que los bloques inscritos podían proceder de HS III; la reconstrucción lunar de 2026 da un apoyo independiente a esta última idea.
Pero la hipótesis no convierte automáticamente todos los componentes de HS II en partes de HS III. La procedencia debe decidirse bloque por bloque. La expresión correcta sigue siendo “algunos bloques inscritos de HS II probablemente pertenecieron originalmente a HS III”.
Certeza relativa de las principales conclusiones
| Proposición | Estado |
|---|---|
| Existieron tres escalinatas jeroglíficas en el Grupo Principal de El Resbalón. | Evidencia directa, muy alta confianza. |
| El conjunto reconstruido contiene 203 bloques inscritos. | Alta confianza según la publicación de 2026; existe cierta ambigüedad de inventario con otros recuentos de documentación. |
| HS I fue dedicada el 25-II-529. | Muy alta confianza epigráfica. |
| Lak’nes Bahlam accedió al poder aproximadamente en 509. | Alta-media, reconstrucción retrospectiva. |
| HS III puede reconstruirse alrededor del 13-IV-569. | Alta-media, porque depende de reubicar bloques, pero queda fuertemente apoyada por la Serie Lunar. |
| Lak’nes Bahlam era yajaw de soberanos Kaanu’l. | Alta confianza textual. |
| La fecha de 569 ayuda a situar la elevación de “Sky Witness” al rango supremo. | Alta confianza dentro de la cronología Kaanu’l actual. |
| Ti’ Chan K’inich Xan Bahlam fue realmente entronizado en 338/337 a.C. | No demostrable históricamente. Es lo que afirma una narración de tiempo profundo con calendárica anómala. |
| Las anomalías calendáricas son deliberadas. | Interpretación fuerte y bien argumentada, pero no demostración absoluta. |
| Reflejan un ritual concreto cuyo procedimiento conocemos. | Especulación. El ritual preciso no está identificado. |
| HS I fue producida por un taller más homogéneo que HS III. | Hipótesis apoyada morfométrica y estilísticamente, limitada por el tamaño de la muestra. |
| Los mismos escultores trabajaron en Dzibanché y El Resbalón. | No demostrado. Solo está documentada una gran similitud estilística. |
| Las escalinatas fueron documentos administrativos. | Evidencia insuficiente. |
| Existió una entidad política Kaanu’l ya en el siglo IV a.C. porque aparece en la narración ancestral de HS III. | No justificado. La inscripción del siglo VI parece retroproyectar categorías políticas sobre el pasado. |
| Todas las fotografías/escaneados 3D de los bloques son de libre acceso. | Falso/no disponible: el acceso integral depende del INAH. citeturn19search13 |
| Dimensiones totales originales de HS I–III. | No especificado de forma fiable en las fuentes consultadas. |
| Colores originales de los glifos. | No especificado / no demostrado en las fuentes consultadas. |
| Cantera exacta de cada bloque. | No especificada; requiere análisis petrográfico adicional. |
| Nombre antiguo inequívoco de El Resbalón. | No establecido de manera suficientemente segura en las fuentes primarias empleadas en este informe. |
La conclusión analítica más prudente es que las escalinatas de El Resbalón son simultáneamente monumentos históricos y máquinas de construcción de memoria. Cuando hablan de 529 y 569, sus calendarios se comportan como registros dinásticos convencionales y ofrecen datos de extraordinario valor sobre la política Kaanu’l. Cuando retroceden a los siglos IV–III a.C., el calendario deja de funcionar normalmente, los personajes adquieren biografías imposibles y la historia local diverge de la tradición dinástica conocida. Esa fractura no disminuye su valor histórico: al contrario, permite observar cómo una corte maya del siglo VI fabricaba antigüedad, legitimidad y pertenencia política mediante la manipulación consciente del tiempo.
Fuentes principales y acceso
La bibliografía sobre El Resbalón ha cambiado considerablemente durante los últimos años, por lo que conviene distinguir estudios históricos, reconstrucciones intermedias y el estado de la investigación a septiembre de 2026.
Tokovinine, Alexandre; Sandra Balanzario y Jan Naumenko. 2026. “Years without Count: Building the Chronology of the Narratives on El Resbalón Hieroglyphic Stairways”. Latin American Antiquity. Es, en este momento, la publicación más reciente y decisiva para la cronología de HS I y HS III, el reordenamiento de bloques, las fechas profundas y la interpretación de las anomalías calendáricas.
DOI y texto: https://doi.org/10.1017/laq.2026.10199
Tokovinine, Alexandre y Sandra Balanzario. 2025. “En el cerro de la estrella: Documentación, reconstrucción, e interpretación de las escaleras jeroglíficas de El Resbalón, Quintana Roo, México”. XXXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, pp. 1057–1074. Constituye el antecedente directo de la reconstrucción presentada en 2026.
Naumenko, Jan. 2024. An Analysis of the Hieroglyphic Stairway at El Resbalón. University of Alabama. Fuente fundamental para documentación 3D, morfometría de bloques, organización del trabajo, estado material y métodos de escaneado.
PDF institucional: https://ir.ua.edu/bitstreams/aabf107e-97ee-4156-a13d-a5344ca0650c/download
Esparza Olguín, Octavio Q. 2022. “Fragmentos de un pasado olvidado: la Escalera Jeroglífica II de El Resbalón”, en Evocaciones del pasado: Nuevos estudios arqueológicos y epigráficos en Campeche y el sur de Quintana Roo, pp. 85–109. UNAM. Esencial para HS II y para la hipótesis de que sus bloques inscritos fueron reutilizados desde HS III.
Edición digital UNAM: https://www.iifilologicas.unam.mx/ebooks/Evocaciones-del-pasado/
Esparza Olguín, Octavio Q. 2012. Las escaleras jeroglíficas de El Resbalón, Quintana Roo: Estudio de un conjunto de inscripciones mayas del Clásico temprano. Tesis de maestría, UNAM. Sigue siendo una referencia básica para nomenclatura de bloques, historia de investigación y reconstrucciones epigráficas anteriores; debe leerse junto con las revisiones de 2025–2026.
Schele, Linda y Peter Mathews. 1990. “A Proposed Decipherment for a Portion of Resbalon Stair 1”. Texas Notes on Precolumbian Art, Writing, and Culture 3:1–5, University of Texas at Austin. Fuente primaria de enorme importancia historiográfica: su reconstrucción de la fecha de 529 constituye la base que las investigaciones recientes han confirmado.
Repositorio UT: http://hdl.handle.net/2152/15292
Carrasco Vargas, Ramón y Sylviane Boucher Le Landais. 1987. “Las escaleras jeroglíficas del Resbalón, Quintana Roo”, en Primer Simposio Mundial sobre Epigrafía Maya, pp. 1–21. Primer estudio epigráfico sistemático de gran alcance. Algunas de sus reconstrucciones cronológicas y lecturas de bloques han sido posteriormente modificadas, por lo que es indispensable como fuente primaria, pero no debe utilizarse como estado final del desciframiento.
Tsukamoto, Kenichiro. 2005. “Un estudio sobre la organización espacial del antiguo asentamiento maya El Resbalón, Quintana Roo”. Estudios de Cultura Maya 26:41–66. UNAM. Principal referencia para configuración urbana, fases constructivas y propuesta de recolocación de HS II.
DOI: https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2005.26.77
Tokovinine, Alexandre et al. 2024. “New data, new interpretations: Dzibanche monuments through the lenses of a 3D scanner”. Ancient Mesoamerica 35. Importante para la comparación estilística Dzibanché–El Resbalón y para demostrar cómo la documentación 3D puede corregir lecturas antiguas; su referencia a 589 para El Resbalón debe considerarse superada cronológicamente por el trabajo de 2026.
Estrada-Belli, Francisco, Sandra Balanzario y colaboradores. 2024. “The rise of the Kaanu’l kingdom and the city of Dzibanche”. Ancient Mesoamerica. Fundamental para contextualizar la capital temprana Kaanu’l, su expansión, sus gobernantes y el sistema regional dentro del cual operaba El Resbalón.
Macri, Martha J. y Matthew G. Looper. 2003. The New Catalog of Maya Hieroglyphs, Volume One: The Classic Period Inscriptions. University of Oklahoma Press. Referencia principal para sustituir el uso acrítico de los antiguos números Thompson por concordancias modernas.
Maya Hieroglyphic Database / catálogo y concordancias MHD. El proyecto ofrece equivalencias entre códigos MHD, números Thompson y otros sistemas modernos; las concordancias continúan actualizándose, por lo que cualquier identificación de variante debe indicar la versión consultada.
Base de datos: https://mayaglyphs.org/
Modelo 3D RSB-10-389886, Alexandre Tokovinine. Ejemplo público de la nueva documentación tridimensional de un bloque de El Resbalón; la ficha incluye la lectura JOY-ja-ti / joyaj ti ajawlel.
Modelo: https://sketchfab.com/3d-models/rsb-10-389886-38f76ee8cc6748cb8f7e24bac310b61c
El punto que permanece abierto no es, por tanto, “si los glifos pueden descifrarse”, sino cómo reconstruir correctamente tres textos que fueron transformados materialmente y que, además, parecen haber alterado deliberadamente la cronología cuando narraban sus orígenes. Los nuevos escaneados 3D y la reconstrucción calendárica han reducido considerablemente la incertidumbre, pero una edición integral bloque por bloque —con fotografía de alta resolución, malla 3D pública, dibujo, transliteración, transcripción, traducción y concordancias Thompson/MHD para cada signo— sigue siendo, en las fuentes públicas consultadas, no especificada y todavía pendiente.

