1. Una evidencia inesperada
Hasta hace muy poco, no existían pruebas concluyentes de que las sociedades precolombinas del sudeste de Estados Unidos hubieran consumido cacao. La situación cambió con el análisis de fragmentos cerámicos procedentes de Etowah, una gran ciudad indígena de tradición misisipiana situada junto al río del mismo nombre, en el actual estado de Georgia.
Un estudio publicado en agosto de 2026 identificó ADN antiguo de Theobroma cacao absorbido en dos fragmentos de cerámica de los siglos XI y XII d. C. Los materiales procedían de depósitos relacionados con banquetes colectivos celebrados durante la construcción del primer montículo-plataforma del asentamiento.
Es la primera evidencia genética directa de cacao en el mundo misisipiano y amplía considerablemente el área conocida de circulación precolombina de este producto. King et al., PLOS ONE, 2026.
2. Etowah y el mundo misisipiano
Etowah comenzó a desarrollarse hacia el año 1000 d. C. y, especialmente durante los siglos XIII y XIV, se convirtió en uno de los centros políticos y ceremoniales más importantes del sudeste norteamericano.
El asentamiento comprendía:
- grandes montículos artificiales con edificios en sus cimas;
- plazas destinadas a ceremonias, juegos y reuniones;
- viviendas y espacios productivos;
- cementerios de individuos de alto rango;
- talleres y áreas de preparación de alimentos;
- objetos de cobre, piedra y concha procedentes de regiones alejadas.
Etowah participaba en una extensa red de interacción que relacionaba los valles de los ríos Mississippi, Tennessee, Ohio y Alabama con la costa del Golfo y el Atlántico. El cacao se incorporó a esta red en un momento temprano de la historia del asentamiento, más de un siglo antes de su apogeo político.
3. Los recipientes analizados
La investigación retomó 31 fragmentos cerámicos excavados durante la década de 1950. Pertenecían al tipo denominado Etowah Complicated Stamped, caracterizado por superficies decoradas mediante paletas talladas.
Los fragmentos aparecieron en grandes fosas utilizadas inicialmente para extraer la tierra necesaria para levantar el primer montículo. Posteriormente, estas depresiones fueron rellenadas con:
- huesos de animales;
- cerámica rota;
- carbón y residuos orgánicos;
- restos de comidas colectivas.
Por ello se interpretan como desechos de banquetes vinculados con la construcción ceremonial del montículo.
Una primera investigación química, publicada en 2017, detectó cafeína, teobromina, teofilina y paraxantina en varias vasijas. Sin embargo, estas sustancias no permitían determinar si se había preparado cacao o una bebida elaborada con acebo yaupon.
4. Cacao o “bebida negra”
La distinción es fundamental. El acebo yaupon (Ilex vomitoria) es una planta rica en cafeína que crece naturalmente en el sudeste de Estados Unidos. Diversos pueblos indígenas preparaban con sus hojas la denominada “bebida negra”, consumida en:
- ceremonias de purificación;
- reuniones políticas;
- pactos y deliberaciones;
- recepciones diplomáticas;
- preparativos para la guerra;
- rituales comunitarios.
En Cahokia, situada cerca del actual San Luis, se habían encontrado cafeína, teobromina y ácido ursólico en vasos ceremoniales del siglo XI. El ácido ursólico permitió identificar el contenido como una bebida de yaupon transportado desde el sudeste o la costa del Golfo. Crown et al., PNAS, 2012.
Como el cacao y el yaupon contienen metilxantinas semejantes, la presencia de teobromina por sí sola no constituye una prueba definitiva de chocolate. En Etowah, la cuestión solamente pudo resolverse mediante el estudio del ADN vegetal.
5. La prueba arqueogenómica
Los investigadores seleccionaron las tres muestras que contenían las cuatro sustancias asociadas a bebidas con cafeína. Posteriormente buscaron secuencias genéticas específicas de Theobroma cacao.
Dos muestras —identificadas como 3 y 25— proporcionaron fragmentos atribuibles al cacao. Los argumentos principales para considerarlos antiguos son:
- una longitud media muy reducida, de unos 84 pares de bases;
- un elevado grado de fragmentación;
- patrones de degradación característicos del ADN antiguo;
- ausencia de secuencias equivalentes en los controles negativos;
- falta de coincidencias preferentes con otras especies silvestres de Theobroma.
Por tanto, la explicación más probable es que las vasijas contuvieron una preparación elaborada con cacao durante los siglos XI o XII.
No obstante, una cautela resulta necesaria: solo se han identificado resultados concluyentes en dos fragmentos cerámicos. El hallazgo demuestra presencia y probable consumo, pero todavía no permite calcular su frecuencia ni determinar qué proporción de la población tuvo acceso al producto.
6. ¿De dónde procedía el cacao?
El cacao no podía cultivarse en Georgia. Theobroma cacao necesita condiciones tropicales cálidas, húmedas y sin heladas. En consecuencia, debió recorrer una distancia de miles de kilómetros antes de llegar a Etowah.
El análisis preliminar de variantes genéticas ofrece un indicio especialmente interesante:
| Muestra | Mayor proximidad genética | Segunda proximidad |
|---|---|---|
| Etowah 3 | Amelonado | Marañón |
| Etowah 25 | Curaray | Marañón |
Estas afinidades podrían indicar que el cacao consumido en Etowah no procedía de una única población de árboles. Sin embargo, los investigadores advierten que el número de variantes genéticas recuperadas es reducido —20 y 18 SNP respectivamente—, por lo que estas asignaciones deben considerarse provisionales.
No puede afirmarse todavía que los comerciantes de Etowah mantuvieran contacto directo con productores de América Central o del norte de Sudamérica. Es mucho más probable una circulación escalonada, en la que el cacao pasó sucesivamente entre diferentes comunidades.
Una ruta hipotética habría conectado:
- regiones productoras tropicales;
- Mesoamérica y la costa del Golfo;
- Florida o el bajo Mississippi;
- los ríos Alabama, Tennessee y Coosa;
- el valle del Etowah.
Los ríos habrían funcionado como corredores de comunicación, mientras que productos compactos y valiosos —semillas secas, pasta o bloques procesados— podían viajar mucho mejor que los frutos frescos.
7. ¿Cómo se preparaba?
El ADN demuestra que una sustancia derivada del cacao estuvo dentro de las vasijas, pero no permite reconstruir una receta exacta.
El producto pudo consumirse como:
- bebida líquida o espumosa;
- cacao molido mezclado con agua;
- preparación combinada con maíz;
- bebida mezclada con yaupon u otras plantas;
- pasta concentrada transportada desde regiones productoras.
No debe imaginarse automáticamente el chocolate dulce moderno. Las bebidas precolombinas de cacao podían ser amargas y llevar maíz, chile, miel u otros ingredientes. Tampoco puede descartarse que en Etowah se desarrollara una preparación local diferente de las recetas mesoamericanas.
La coexistencia de cacao y yaupon resulta plausible. Ambas plantas contienen estimulantes, pero sus significados culturales no tuvieron que ser idénticos.
8. Banquetes, montículos y renovación del mundo
El contexto arqueológico es tan importante como la identificación botánica. Los fragmentos no proceden de una vivienda ordinaria, sino de depósitos asociados con banquetes y con la construcción del primer montículo de Etowah.
En las sociedades misisipianas, levantar o ampliar un montículo no era simplemente una obra arquitectónica. El proceso podía representar:
- la renovación ritual de la comunidad;
- la recreación del orden cósmico;
- la unión de distintos grupos familiares;
- la legitimación de autoridades;
- la transformación de un asentamiento en centro ceremonial.
Las comidas colectivas movilizaban trabajo y recursos, reforzaban alianzas y convertían la construcción en una acción social compartida. Dentro de este contexto, el cacao pudo ser una sustancia prestigiosa consumida por dirigentes, especialistas rituales o participantes seleccionados.
También es posible que su carácter exótico aumentara su eficacia ceremonial: beber una sustancia procedente de tierras tropicales remotas materializaba la capacidad de los anfitriones para establecer alianzas y controlar redes de intercambio.
9. Etowah y Chaco Canyon
Antes del hallazgo de Etowah, la principal evidencia de cacao al norte de México procedía de Chaco Canyon, en Nuevo México. En recipientes de Pueblo Bonito, datados aproximadamente entre 1000 y 1130 d. C., se detectó teobromina asociada con bebidas de cacao.
La coincidencia cronológica es notable: el cacao aparece en Chaco y Etowah durante los siglos XI y XII, aunque ambos centros pertenecían a tradiciones culturales y redes geográficas diferentes.
Esto no demuestra una ruta directa entre Chaco y Etowah. Sugiere, en cambio, que distintos sistemas indígenas norteamericanos podían participar en cadenas de circulación mucho más extensas de lo que anteriormente se suponía.
| Chaco Canyon | Etowah |
|---|---|
| Suroeste de Estados Unidos | Sudeste de Estados Unidos |
| Tradición Pueblo ancestral | Tradición misisipiana |
| Recipientes cilíndricos y otras vasijas | Cerámica Etowah Complicated Stamped |
| Identificación mediante biomarcadores | Identificación mediante ADN antiguo |
| Contextos ceremoniales y de élite | Banquetes ligados a la construcción de un montículo |
10. ¿Impulsó el cacao el surgimiento de las ciudades misisipianas?
El estudio plantea que el cacao quizá participó en ceremonias desarrolladas durante los comienzos de la civilización misisipiana. Pero no demuestra que fuera la causa de la aparición de centros como Etowah o Cahokia.
La urbanización misisipiana se relaciona principalmente con:
- intensificación del cultivo del maíz;
- crecimiento demográfico;
- concentración de población;
- construcción de plazas y montículos;
- expansión de redes ceremoniales;
- nuevas formas de autoridad política;
- banquetes y trabajo colectivo.
El cacao habría sido un componente dentro de estos procesos, probablemente como sustancia ritual y bien de prestigio. Su importancia pudo residir menos en su valor alimenticio que en su capacidad para marcar ocasiones excepcionales.
11. Consecuencias históricas
La evidencia de Etowah obliga a revisar tres ideas tradicionales.
Primero, el sudeste precolombino no era una región aislada. Sus comunidades estaban conectadas mediante corredores fluviales y redes de intercambio continental.
Segundo, la circulación no afectaba únicamente a materias primas como cobre, mica, concha o piedra. También podían desplazarse alimentos perecederos, estimulantes, conocimientos culinarios y prácticas ceremoniales.
Tercero, los grandes centros misisipianos no deben interpretarse como reproducciones de Mesoamérica. Eran desarrollos indígenas propios que podían seleccionar, reinterpretar e integrar productos procedentes de otras regiones.
12. Límites de la investigación
El descubrimiento es excepcional, pero todavía plantea numerosos interrogantes:
- Solo dos fragmentos han proporcionado ADN concluyente.
- Se desconoce si el cacao fue consumido de manera habitual o únicamente durante acontecimientos extraordinarios.
- No sabemos quiénes podían beberlo.
- Las afinidades genéticas con los grupos Amelonado, Curaray y Marañón son preliminares.
- No se ha identificado la ruta concreta de transporte.
- No existe evidencia de comerciantes mesoamericanos viviendo en Etowah.
- Tampoco puede asegurarse que la receta o el simbolismo fueran idénticos a los de las sociedades mayas o mesoamericanas.
Será necesario analizar cerámicas de Cahokia, Moundville, Spiro, Lake Jackson y otros centros misisipianos mediante técnicas arqueogenómicas equivalentes.
Conclusión
Etowah aporta la primera evidencia directa de que el cacao llegó al sudeste precolombino de Estados Unidos hacia los siglos XI y XII. Su presencia en vasijas desechadas después de grandes banquetes vincula esta sustancia tropical con la construcción de montículos, la renovación comunitaria y el nacimiento de uno de los centros más importantes del mundo misisipiano.
El hallazgo no demuestra una colonización ni una influencia directa de Mesoamérica. Revela algo más complejo: una América precolombina formada por sociedades autónomas, pero enlazadas mediante extensas cadenas de intercambio capaces de transportar productos, prácticas y significados a través de enormes distancias.
Bibliografía esencial
- King, A. et al. 2026. “Cacao in the Mississippian World: Archaeogenomic evidence for T. cacao consumption at the Etowah Site, Georgia”. PLOS ONE 21(8): e0353607.
- Crown, P. L. et al. 2012. “Ritual Black Drink Consumption at Cahokia”. Proceedings of the National Academy of Sciences 109(35): 13944–13949.
- Crown, P. L. y Hurst, W. J. 2009. “Evidence of cacao use in the Prehispanic American Southwest”. PNAS 106(7): 2110–2113.
- King, A. 2003. Etowah: The Political History of a Chiefdom Capital. University of Alabama Press.

